Pienso que nos intoxicamos diariamente de todo lo que nos rodea.
En muy pocas palabras somos capaces de encontrar retazos de dialogos cerrados en banda. Primigenio hasta el final, pero sin dejar de ser complicado se autoabastece de lo que sale de nuestras bocas, de nuestros pechos, de nuestras manos, hasta que se convierte en lo que desde tanto tiempo hemos temido; se convierte en el devenir de los dias, y estamos convencidos de que no hay otra salida.
Hemos llegado a interiorizar de tal manera la irrealidad, que la hemos convertido en un bucle existencial, y aunque no sea real, no podemos salir de ella.
Incautos caducos.
Un impresionante poema de Diego de la Torre
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Un buen amigo me ha regalado EN BUSCA DE HOSPEDAJE (editorial Zelig), un
poemario de Diego de la Torre, a quien no tengo el gusto de conocer. He
disfrutado...
Hace 1 semana
