martes, 12 de mayo de 2009

Este gran poeta, ha vuelto al lugar donde nació.


Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
donde se creó la primera luz
junto a la semilla de cielo azul
volveré a ese lugar donde nací.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Viento que a su murmullo parece hablar
mueve el mundo con gracia, la ves bailar
y con él, el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal
es su temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseo,
ahí donde me recreo.

...hasta siempre, Antonio.


7 comentarios:

una pez payaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Dyhego dijo...

No sé de qué va esto. ¿Una aclaración?
Merci

naíre dijo...

Dyhego, hoy ha fallecido Antonio Vega, uno de los últimos genios

Dyhego dijo...

Me suena el nombre, pero no estoy muy puesto yo. Lo siento.
Y gracia, naíre.

una pez payaso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
churricos dijo...

Tengo un amigo.
Un amigo de los de verdad, de los del pueblo cuando eramos chavales y jugabamos con arcos y flechas en los huertos, cuando escuchabamos a "U2" y a "Psichedelic Furs" en cintas de cassete en nuestros dormitorios, cuando nos montabamos en la vespa y bajabamos a los baños. Ese amigo, ha ido creciendo a mi par, y hemos tenido , casi experiencias paralelas en la vida. Nos fuimos los dos casi al mismo tiempo del pueblo a buscarnos la vida, a ciudades distintas, pero seguimos en contacto. Yo iba a donde él vivia (y vive), y él bajaba a donde vivia yo.
Este amigo, me contaba una anecdota, hace de esto ya unos cuantos años, cuando acostumbraba a salir para tomar unos mojitos en el "Coscorron", o moverse con estilo en el "Puerta de Hierro".
Me decia que, una noche, ya bastante tarde, de vuelta a la zona alta del barrio antiguo de Alicante, donde tenia aparcado su coche, por una calle estrecha y solitaria, vió que se acercaba hacia él, por el mismo lado de la calle en que andaba, un tipo enjuto, desarhapado, con las manos en los bolsillos, y la cabeza gacha, los hombros elevados, sin dejarle ver el cuello y pasos lentos, y pesarosos. Cuando le vió, sintió algo de miedo, pero tuvo valor, y siguió en ese lado de la calle. A medida que avanzaba el personaje, mi amigo se sentia cada vez mas incomodo, temia que le sacara una navaja, o que le pidiese algo de dinero, o, simplemente, a tener que pasa por un trance desagradable. Cuando estaba solo a unos pasos de el personaje, se planteó seriamente el cruzar al otro lado de la calle, pero le hechó valor y continuó en su sitio, hasta que se cruzaron. Y pudo ver en la cara de ese tipo, desvalido, enjuto, solitario, decadente, harapiento, un gesto de verguenza... Seguramente, porque mi amigo le habia reconocido.

Un saludo a todos desde tierra firme

Dyhego dijo...

La imaginación es libre.
Un saludo, Churricos.